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Lo "paranormal", una actividad legal en principio 

                    

 

                                                      indice:          1-. Lo paranormal como profesion

2-. El delito de intrusismo
          - codigo penal
          - interpretacion jurisprudencial
          - conclusiones y comentarios

3-. No todo es un fraude

 

 

 

Como el estudio que se pretende trata de ser lo más objetivo posible, alejado de demonizaciones y de considerar todo como delito, y precisamente para resaltar la racionalidad y el rigor de nuestras posturas cuando afirmamos la posible incursión de tales actividades en varias figuras, bien delictivas penales, bien ilícitas administrativas, principiamos estos escritos paradójicamente defendiendo a los "esotéricos" en general de algunas opiniones sobre la incursión de sus actos en determinados tipos delictivos que o bien no se cumplen o son inexistentes.

Refutamos algunas de las opiniones erróneas más extendidas sobre lo anterior son las que siguen:

 

 

1-. ES FALSO QUE LAS ACTIVIDADES ESOTERICAS SON ILICITAS POR NO CONSTITUIR UNA VERDADERA PROFESION

 

La Constitución española de 1978 recoge tanto el principio de libertad de empresa en el marco de la economía de mercado (art. 38) como el derecho a la libre elección de profesión u oficio (art. 35.1). En base a lo anterior cualquier español puede desarrollar cualquier actividad de índole económica siempre y cuando dicha actividad no esté prohibida o limitada por la Ley ("Todo lo que la Ley no prohíbe, la Ley lo permite")

Dicho de otra forma, el mero ejercicio de por ejemplo la adivinación como actividad económica no es delito por sí, en todo caso sería delito por las circunstancias en que se ejerciera (por ejemplo de estafa) pero ello se tratará en otros artículos.

Frente a la objeción de que no existe ningún epígrafe por ejemplo de "adivino" en la clasificación de actividades que hace el Impuesto de Actividades Económicas, se ha de señalar:

Primero-. La lista de actividades tiene sólo un carácter clasificatorio, pero nunca delimitador. Lo contrario sería un encorsertamiento inadmisible que impediría la iniciativa para crear nuevas actividades.

Segundo-. La propia lista contiene diferentes epígrafes de "actividades varias" o de "otras actividades" donde se pueden incardinar cualquier actividad no prohibida expresamente.

 

 

2-. ES FALSO QUE LAS ACTIVIDADES ESOTERICAS EN GENERAL PUEDEN CONSTITUIR UN DELITO DE INTRUSISMO PROFESIONAL

 

En primer lugar reproducimos el artículo 403 del vigente Código Penal que regula el delito de intrusismo profesional:

 

               
   
           

El que ejerciere actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente, incurrirá en la pena de multa de seis a doce meses. Si la actividad profesional desarrollada exigiere un título oficial que acredite la capacitación necesaria y habilite legalmente para su ejercicio, y no se estuviere en posesión de dicho título, se impondrá la pena de multa de tres a cinco meses.

Si el culpable, además, se atribuyese públicamente la cualidad de profesional amparada por el título referido, se le impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años

 

       

 

.De la mera lectura de dicho artículo se puede extraer una doble conclusión:

1-. Cualquier actividad para la que no se exija un título oficial no puede ser considerada intrusismo. Así por ejemplo como no existe (ni creo que exista nunca) un título oficial de "adivino", dichos señores no incurren en tal figura delictiva

2-. Cuando personas que si bien su actividad genérica como tal no lleva aparejada un título oficial ejercen algún acto que es propio de una profesión protegida por un título académico u oficial. En principio podría suponerse que bajo este aspecto varias de las actividades realizadas en el mundo "esotérico" caerían de lleno en este tipo penal, pero hemos de tener en cuenta las restricciones que impone la Jurisprudencia española.  

 

Interpretación jurisprudencial del tipo penal

Frente a varias Sentencias de Juzgados y Tribunales ordinarios, el Tribunal Constitucional ha optado por una interpretación muy restrictiva del delito de intrusismo cuando se trata de ejercer actividades para las que no se requiere título académico aunque sí título oficial (p. ej. administrador de fincas). Ello ha obligado al Tribunal Supremo a revocar varias sentencias de la jurisprudencia menor.

En base a dicha jurisprudencia, podremos establecer dos grupos de actuación:

a) Aquellas actividades que, aunque invadan campos correspondientes a una profesión reglada, dichos campos no integran el cuarteto de Vida, Integridad personal, Libertad o Seguridad. En este caso no podremos hablar en principio de delito de intrusismo. Así por ejemplo un gurú que sin ser economista quiera pronosticar la evolución de las bolsas en base al vuelo de las gaviotas (por poner un ejemplo) no comete delito de intrusismo en el campo de la economía.  

b) Las que corresponden a cualquiera de los cuatro campos antedichos. Y aquí tenemos que seguir matizando. Como en el tema que nos ocupa el mayor peligro tiene que ver con prácticas que tienen que ver con la salud de las personas (p.ej. curanderos), hemos de señalar que jurisprudencialmente no toda actividad dirigida a tratar la salud de las personas es considerada intrusismo, sino sólo aquellas prácticas que invadan procedimientos propios de la ciencia médica oficial.  

 

               
   
           

Así por ejemplo, la medicina naturalista no constituye delito de intrusismo por principio. Una sentencia muy curiosa y significativa es la de la Audiencia Provincial de Zaragoza de mayo de 2000, citada por un periódico local, según se recoge en la siguiente página web:

http://diariomedicovd.recoletos.es/normativa/norm220500com.html

Menos escandalosa y mucho más clarificadora de las diferencias entre una actividad no médica y un acto de intrusismo es otra Sentencia, esta vez de la Audiencia Provincial de La Coruña, que se puede ver en la siguiente página web:

http://www.revistanatural.com/invierno101/lonatural.htm

(Nota: dentro de dicha página, el comentario de la antedicha sentencia es el tercero de los artículos que aparecen, aunque el primero también puede ser interesante por lo que luego se dirá)

 

       

 

 

Conclusiones y comentarios

1-. La mayor parte de las actividades realizadas por esotéricos varios no suponen un delito penal de intrusismo, sino tan sólo aquellas actividades muy concretas que supongan realización de actos propios de un médico (u de otro profesional sanitario)

2-. Ello no supone que tales actividades sean lícitas, muchas de ellas supondrán un delito contra la salud pública que analizaremos en sucesivos artículos, pero no un delito de intrusismo.

3-. Todo lo expuesto en este apartado en referencia a la salud no puede considerarse satisfactorio, pero a mi juicio, más que un problema legal, lo que existe es una dejadez por parte de las administraciones públicas que no regulan y delimitan convenientemente unas áreas de otras. En este sentido vemos por una parte cómo en la página naturalista citada anteriormente su reconocimiento fue debido a un silencio administrativo (es decir a una no actuación de quien debería haber resuelto en un sentido u en otro). Por otro lado citamos un artículo del letrado Joan Mir, muy interesante y que puede leerse en la siguiente página Web:

http://www.comib.es/rvta36/3636.htm  

 

 

 

3-. ES FALSO QUE CUALQUIER FRAUDE QUE SE PRODUZCA CONTRA EL CONSUMO O CONTRA HACIENDA EN ESTAS ACTIVIDADES ES UN DELITO  

 

Una cuestión es que muchas de estas actividades supongan infracciones en materia de consumo o en materia fiscal (lo cual se analizará en otro artículo) y que supongan en lenguaje coloquial un fraude. Pero tenemos que advertir que no todas las infracciones administrativas son delitos, ni en este ni en otros campos, sino sólo aquellas actividades expresamente tipificadas como tales.

Por regla general las infracciones en estos campos sólo tienen un castigo penal cuando alcanzan determinada gravedad (por ejemplo el delito fiscal supone una defraudación de más de 15 millones de pesetas, una defraudación a Hacienda menor será castigada con multa de la Agencia Tributaria pero no con una sanción penal).

Lamentablemente hay muchas actitudes que ni siquiera se persiguen administrativamente cuando bien podrían serlo.

 

 

 

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