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TERAPIAS ALTERNATIVAS

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El Martillo de la Razón

Esta será una de las secciones más serias del martillo. Mientras los contactados nos hacen reir, y los doblacucharas nos divierten y los astrólogos nos irritan, pero sólo un poco; los que juegan con la salud de los demás nos tocan la fibra sensible. Contra ellos va todo esto.

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Se me ocurren dos pies de fotografía:
1.- ¿Será esto la "ley de similitud" de Hahneman?
2.- Dios los cría y ellos se juntan.

...

Homeópatas, curanderos, sanadores, males de ojo, imposiciones de manos, curaciones milagrosas, y otros horrores de la pseudomedicina. Mientras otras paraciencias están claramente fuera de lo razonable, la homeopatía posee una pátina de respetabilidad que no merece ni por su origen ni por su metodología. De todo esto hablamos aquí, sin piedad alguna. Con cierta irritación superior a la media del martillo, incluso.

QUE NARICES TIENEN LOS HOMEOPATAS!
Es curioso, pero no es nada frecuente oir críticas a la homeopatía fuera de los círculos escépticos. Una posible explicación es que de las paraciencias y sabidurías-basura que la humanidad ha producido, la homeopatía ha sabido como ninguna imbricarse en la cultura popular, adquiriendo una pátina de respetabilidad que ni por su origen ni por su naturaleza le corresponde.

Hoy, en la España del siglo XXI es normal encontrar productos homeopáticos en las farmacias, y conocer médicos licenciados en una disciplina científica como es la licenciatura de medicina, que se reparten esquizofrénicamente en sus labores alopáticas y homeopáticas. De esta manera, el común de los mortales adquiere la falsa percepción de que tiene dos alternativas, en un ejercicio de libertad democrática: elegir la medicina oficial para curarse de sus males, u optar por las medicinas alternativas, que resumen un acervo cultural milenario.

La desfachatez de un privilegiado que ha estudiado en una universidad y ha recibido la mejor educación científica para luego ejercer de homeópata no tiene, a mi juicio, calificación. Para mí, tiene un castigo justo, que sería la retirada de la licencia para ejercer como profesional de la medicina, pero esa es otra historia. La homeopatía se basa en cuatro principios, que relato a continuación, copiando literalmente de una página homeopática de la que no pongo la dirección por no hacer publicidad:

PRIMERA LEY: Similia similus curantur. Es el principio fundamental de la homeopatía. Su traducción es: "lo similar se cura con lo similar". Indica que el remedio homeopático ha de contener una sustancia que en dosis elevadas produzca de manera lo más fiel posible los síntomas que se presentan en la persona que acude a la consulta.

SEGUNDA LEY: La ley de las diluciones La dilución infinitesimal de la gran mayoría de los remedios homeopáticos hace que muchos farmacólogos y médicos ortodoxos consideren que no puede funcionar. Si no es posible detectar la sustancia en el fármaco, entonces ¿cómo actúa? La homeopatía va más allá de esta premisa científica, ya que son precisamente las mayores diluciones, las que menos medicación contienen, las que tienen un mayor efecto sobre el individuo.

TERCERA LEY: La ley de curación de Hering Según esta ley los síntomas de las enfermedades, se curan desde arriba hacia abajo, desde dentro hacia fuera, y en el sentido inverso al que presentaron. Es decir, desde los órganos vitales y de asimilación como el cerebro, órganos de los sentidos, corazón, etc., hasta los órganos de eliminación como son los riñones o los intestinos. Si los síntomas se dirigen a la parte baja es en principio beneficioso, al dirigirlos hacia los puntos de eliminación.

CUARTA LEY: Ley de individualización Significa que cada persona tiene un remedio específico para cada momento y que otra persona con la misma enfermedad pero con carácter y forma de evolucionar diferente tendrá otro remedio para tratar teóricamente la misma enfermedad.
De momento, vayan unas reflexiones sobre la segunda aberración, la ley de las diluciones. Dado que la biosfera es un medio de gran agitación en el que los procesos de reciclaje actúan con gran eficiencia, con probabilidad casi total, cuando me bebo un vaso de agua, meto en mi organismo moléculas que han pertenecido a:

1.- Semen de algún sifilítico.
2.- Flujo vaginal de alguna señora con purgaciones.
3.- Excrementos de alguna cucaracha.
4.- Agua de la fuente de Nuestra Señora de Lourdes.
5.- Contenido estomacal de un tiburón caribeño.
6.- Humor acuoso del ojo de un besugo.
7.- Orina de un hipopótamo con hepatitis.

Dado que según la ley homeopática de diluciones cuanto menor es la concentración del principio activo, más potenciado resulta el efecto, para mí la homeopatía sólo tiene un misterio: ¿cómo tienen narices los homeópatas para beberse un vaso de agua?

El martillo de la razón.